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Sitios  Turísticos

Iglesia del Pueblo de Mollepata

Mollepata cuenta con todos los servicios básicos y servicios turísticos como alojamientos, restaurantes, tiendas, posadas con pozos de agua termo-medicinal y discoteca.

Es posible destacar su Iglesia Matriz, ya que tiene características similares a la de Angasmarca, destacando el estilo barroco en su arquitectura.

El medio de transporte es con Combis: en horario de 12 del mediodía y 3 p.m. el precio es de 10 nuevos soles. Sin embargo es necesario mencionar que estos vehículos parten si completaron la capacidad total de pasajeros.

Hay dos rutas para llegar a Mollepata, una extensa y variada, con un recorrido de 14 horas, desde Trujillo a Santiago de Chuco, pasando por Cachicadán, Angasmarca, Tulpo y Mollebamba.

La segunda posibilidad se inicia en Chao, siguiendo la vía del Proyecto Chavimochic, Chuquicara, La Galgada, Sacaycacha, San Gregorio y Mollepata.

Demora sólo cinco horas. Cada itinerario constituye un circuito turístico, mejor aprovechable con movilidad propia.

El distrito está en la cuenca del río Tablachaca, convergente entre las cordilleras Blanca y Negra, que conforman el Nudo de Mollepata o Pelagatos; al sur oriente está la capital de Santiago de Chuco. .

La última semana de setiembre estos días la gente está en plenos preparativos de su fiesta patronal en homenaje a San Jerónimo que todos los años celebran a todo dar.

Esta oportunidad aprovechan los mollepatinos que residen en otras ciudades del país y del extranjero para retornar a su terruño para recordar viejas anécdotas, junto a sus familiares.

El frío de las noches se mata con el “gro” (trago compuesto tradicional), seguido del canto y el baile hasta el amanecer, entre el resplandor de los fuegos artificiales, y para reponer las energías está la abundante comida típica, que comparten con los visitantes. Por el hospedaje no hay que preocuparse la gente es muy acogedora.

En los caseríos aledaños destaca su cerámica, los vistosos y coloridos tejidos, elaborados en telares artesanales.

En la plaza de Mollepata resalta una estatua en homenaje al alfarero, tallada en calicanto por el escultor Héctor Antonio Sánchez Delgado, en 1981. De rojizo imponente e incólume al tiempo, lo único que no destrozaron los terroristas que durante varios años sitiaron el lugar. Al frente está la iglesia colonial, con los restos de un altar quemado por los subversivos, y algunas imágenes de madera muy antiguas.

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